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Artículo informativo

La erosión de la “superioridad moral” de Morena: un análisis desde la comunicación política.





En todo proyecto político, el relato fundacional es clave: ofrece identidad, otorga legitimidad y marca la diferencia frente a los adversarios. En el caso de Morena, dicho relato se construyó alrededor de la idea de la “superioridad moral”, presentándose como el movimiento capaz de regenerar la vida pública mexicana frente a los partidos tradicionales.

Sin embargo, los recientes escándalos relacionados con corrupción, presuntos vínculos con el crimen organizado y contradicciones internas han puesto en evidencia la distancia entre el discurso y la práctica. Desde la teoría de la comunicación política, esa brecha genera disonancia cognitiva en el electorado y abre un espacio que la oposición podría aprovechar en términos narrativos y estratégicos.

El relato como recurso estratégico

Murray Edelman (1964) señaló que la política no solo se comunica: se construye simbólicamente a través de discursos. Morena capitalizó esta lógica al enmarcarse dentro de una narrativa de “superioridad moral”, que operaba bajo un esquema de contraste:

• Nosotros: el partido del cambio, incorruptible, austero.

• Ellos: los partidos del pasado, corruptos, clientelares e impunes.

Este marco narrativo resultó eficaz porque se apoyaba en la legitimidad simbólica más que en la pragmática. No solo atrajo votos, sino que también otorgó a Morena un capital moral que reforzó su autoridad política.

 

La erosión del marco discursivo

 

El problema surge cuando la práctica contradice la narrativa. Denuncias contra legisladores, gobernadores y figuras cercanas al partido han debilitado la consistencia del relato. Desde el análisis comunicacional, este desgaste se manifiesta en varios niveles:

1. Ruptura del ethos político.

El ethos, entendido como credibilidad, es central en cualquier discurso. Cuando un partido basa su identidad en la superioridad moral, cada señalamiento de corrupción lo golpea en el núcleo de su legitimidad.

2. Inversión del framing.

El marco de “nosotros los incorruptibles” pierde fuerza en cuanto la realidad ofrece contraejemplos claros. El efecto es inverso: Morena comienza a percibirse como parte del mismo sistema que antes condenaba.

3. Pérdida del monopolio narrativo.

Medios, oposición y sociedad civil empiezan a disputar el relato. El discurso dominante deja de ser “Morena es diferente” para transformarse en “Morena es igual a lo que criticó”.

 

Estrategia y efectos comunicativos

 

Los efectos de este desgaste pueden leerse a la luz de distintas teorías de la comunicación política:

• Disonancia cognitiva (Festinger, 1957).

Los simpatizantes enfrentan la tensión entre su identidad política y los hechos que la contradicen. Algunos optan por justificar, otros guardan silencio, y un sector se distancia.

• Agenda setting y priming (McCombs & Shaw, 1972).

Los escándalos dominan la agenda mediática, predisponiendo al electorado a evaluar a Morena bajo el lente de la corrupción más que de sus políticas públicas.

• Erosión del framing positivo.

El partido queda en una posición reactiva, respondiendo a acusaciones en lugar de imponer una narrativa propia.

• Desgaste de la legitimidad carismática (Weber).

El liderazgo pierde brillo cuando la promesa de regeneración no se concreta. Lo que en un inicio era carisma transformador comienza a percibirse como burocracia desacreditada.

Implicaciones estratégicas

El caso ofrece lecciones relevantes desde la estrategia comunicacional:

1. El riesgo del discurso moralizante.

Construir legitimidad sobre valores absolutos aumenta la vulnerabilidad: cualquier contradicción erosiona la base de credibilidad.

2. La necesidad de sanciones visibles.

Para sostener un relato moral, los castigos internos deben ser rápidos y ejemplares. Su ausencia alimenta la percepción de impunidad.

3. La urgencia de redefinir la narrativa.

Morena debe pasar de un discurso fundacional (anticorrupción) a otro centrado en resultados tangibles de gobierno.

4. Una ventana para la oposición.

El vacío narrativo abre espacio a los adversarios, siempre y cuando logren construir un relato de congruencia y eficacia que resulte verosímil para el electorado.

 

Conclusión

El caso de Morena ilustra cómo un relato puede ser, a la vez, la mayor fortaleza y la mayor debilidad de un proyecto político. La “superioridad moral” funcionó como un poderoso recurso simbólico, pero su desgaste expone el costo de sostener legitimidad en valores que exigen congruencia constante.

La lección, desde la teoría de la comunicación política, es que la narrativa no es un recurso estático, sino un terreno en disputa. Solo se mantiene viva cuando las prácticas corresponden al discurso. Cuando esa congruencia se rompe, el relato se vacía y los ciudadanos reconfiguran sus percepciones en función de la incongruencia percibida.


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